Usted está aquí: InicioInformes PeriodisticosInformes PeriodisticosLas marcas indelebles que dejó Majaz

Las marcas indelebles que dejó Majaz

Las marcas indelebles que dejó Majaz
Elizabeth Prado. Unidad de Investigación
http://www.larepublica.pe/archive/all/larepublica/20080626/pasadas/3219/12847
 
La violenta represión de la Policía y agentes de seguridad de la empresa Majaz contra los comuneros se produjo en agosto de 2005. En octubre último, médicos norteamericanos llegaron a la zona y hallaron evidencias de castigo físico y maltrato psicológico.

La violenta represión de la Policía y agentes de seguridad de la empresa Majaz contra los comuneros se produjo en agosto de 2005. En octubre último, médicos norteamericanos llegaron a la zona y hallaron evidencias de castigo físico y maltrato psicológico.


Las marcas indelebles que dejó Majaz
La violenta represión de la Policía y agentes de seguridad de la empresa Majaz contra los comuneros se produjo en agosto de 2005. En octubre último, médicos norteamericanos llegaron a la zona y hallaron evidencias de castigo físico y maltrato psicológico.

La violenta represión de la Policía y agentes de seguridad de la empresa Majaz contra los comuneros se produjo en agosto de 2005. En octubre último, médicos norteamericanos llegaron a la zona y hallaron evidencias de castigo físico y maltrato psicológico.

Elizabeth Prado. Unidad de Investigación
 
Dos especialistas en atención a sobrevivientes de torturas de la ONG norteamericana Médicos por los Derechos Humanos (Physicians for Human Rights) llegaron hasta Piura y durante una semana evaluaron el estado de salud de 28 comuneros que fueron retenidos y castigados durante tres días dentro de las instalaciones de Minera Majaz.

Los exámenes se ciñeron a los lineamientos del Protocolo de Estambul, que orienta la investigación y documentación de la tortura y otros tratos o penas crueles. Sistema que fue adoptado por la Comisión de Naciones Unidas en Derechos Humanos.

Las conclusiones a las que arribaron la doctora Ameena Taj Ahmed y el psicólogo David Gangsei son tajantes: los síntomas psicológicos y físicos que en la actualidad presentan los comuneros piuranos tienen relación con los sucesos de los que fueron víctimas. De ahí que en las recomendaciones insistan en que estas personas deben recibir el auxilio urgente de un psicoterapeuta y también de un psiquiatra, en algunos casos.

Cicatrices en brazos, piernas, espalda y cabeza delatan lo que les sucedió. Pero las secuelas del castigo son mayores. Yony Carrión Febres lo dice con tristeza: "Mi brazo no me ayuda cuando quiero usar el machete en la chacra".

Y cada vez que un intenso dolor pareciera abrir su espalda, recuerda que lo obligaron a cargar el escudo de protección policial por un camino escarpado, con las manos atadas hacia la espalda, vendado, descalzo, y a empujones.

SEÑALES DE IGNOMINIA
El informe médico, de casi 150 folios, señala que "los dolores de cabeza y de espalda del señor Carrión pueden ser producto del trauma físico como también ser una manifestación somática de angustia psicológica".

Mario Tabra, profesor y presidente del Frente de Defensa del Medio Ambiente, fue uno de los que sufrieron especial ensañamiento. "Es un instigador, es un profesor", dijeron, y le aplicaron lo que se denomina "la balanza".

Mientras estaba sentado en el suelo, con las piernas cruzadas, le golpearon fuertemente la parte posterior de la cabeza y lo empujaron sobre sus piernas. Terminó enrollado sin poder respirar ni hablar. Quiso vomitar y no podía, sentía que la vida se le iba. "Me lo hicieron tres veces, en cada cambio de guardia", asegura.

Yoni Carrión recuerda esos momentos. "Oí gritar al señor Tabra, y tuve miedo en ser el siguiente". Leónidas Cruz Granda también entró en pánico cuando escuchó a un policía decirle a otro "trae el cuchillo para cortarle el cuello a Mario Tabra".

Las consecuencias de la angustia emocional que este ambientalista vivió "impactan su calidad de vida significativamente en términos de interrupción crónica de sueño y vigente tensión y estrés", según se lee en el parte psicológico.

Otra evidencia de la ferocidad con que fueron castigados los comuneros la muestra Leónidas Cruz Granda. La cicatriz que lleva en la cabeza fue determinada por la doctora Ameena Taj Ahmed como "un callo palpable o engrosamiento de una parte del cráneo". Lo que hace rememorar a Cruz que en esa parte fue golpeado con la culata de un rifle. La especialista añade que la fuerza del golpe fue de tal magnitud que operó cambios en el hueso.

"Basados en la severidad de la tortura experimentada, el señor Cruz probablemente permanezca vulnerable a que se reactiven síntomas de trastorno de estrés postraumático", señala el psicólogo David Gangsei.

En cuanto a Senesio Jiménez Peña, el examen físico anota falta de sensibilidad en la espalda. Este campesino lleva también una cicatriz en la parte inferior del ojo izquierdo. El entonces presidente de la comunidad de Yanta explicó que, estando en el suelo boca abajo y atado de manos, lo tomaron de los cabellos y su cabeza fue impactada varias veces en el piso.

Aún no se explica el porqué de tanta furia. "Nosotros solo fuimos a ver nuestras tierras, a reclamar por ellas, no teníamos armas, solo llevamos comida y camas", explicó.

IGUALMENTE MALTRATADAS
Las mujeres tampoco se libraron de los golpes. Fueron vejadas y humilladas. Las despojaron de sus ropas hasta dejarlas en prendas íntimas. Cuando tuvieron la necesidad de ir a los servicios higiénicos, dos policías se encargaron de llevarlas y hasta de bajarles la trusa.

Elizabeth Cunya Novillo relató que la Policía llegó a estrujarle los senos y la amenazó con violarla y matarla. "Grité y lloré desesperada, pero no tuvieron compasión".

Por su parte Cleofé Neyra Neyra, comunera de Segunda y Cajas, refirió que pisotearon su espalda con las botas puestas. "Uno de ellos bajó el cierre de mi pantalón y empezó a tocarme, fue atroz", dijo.

El informe médico señala que estas dos mujeres requieren terapia psicológica y medicación psiquiátrica para tratar el daño emocional.

CLAVES
Reportes. Según Defensoría del Pueblo, entre el 2006 y 2007 se dieron 139 casos de tortura.

Prevención. Existe el Protocolo Facultativo a la convención contra la tortura, que es un tratado internacional firmado por el Perú en el año 2006.

Mecanismo. El gobierno aún no ha establecido el Mecanismo Nacional de Prevención, que ayudaría a prevenir estas prácticas vejatorias.

Fuente: La República, 26 de junio 2008

Botones derecha

 
logo campana 
videos 
fotos
agua